domingo, 6 de enero de 2008

«¡Dios me dijo….!»

Entre cristianos es común escuchar la frase «Dios me dijo…». Desafortunadamente no siempre «Dios le dijo algo» a quien afirma decirlo. Aunque creo y estoy convencido de la revelación de Dios en el tiempo actual tanto a hombres especiales como a sus hijos en general, creo que aún yo mismo he sido engañado creyendo cosas que supuestamente «Dios me dijo» cuando en verdad no fue Dios sino mis propios deseos, intenciones o incluso el mismo enemigo del cristiano: Satanás. ¿Satanás? Dirán muchos: «ese concepto ya está mandado a recoger», «¡por favor, estamos en el siglo XXI como para seguir creyendo en esos mitos y figuras de la edad media!». Sin embargo, valdría la pena no desechar lo que alguien sabiamente dijo: «¡la mayor estrategia de Satanás es hacernos creer que no existe!».

No me voy a referir sobre el famoso «Dios me dijo» en este último aspecto (¡sería otro artículo muy interesante pero extenso!). Más bien, quiero hablar del primero mencionado: origen de mis propios deseos, ideas, intenciones o motivaciones. Quiero hablar, por tanto, del aspecto de RESPONSABILIDAD que involucra tal afirmación.

Cuando yo escucho a alguien decir «Dios me dijo…» me asaltan varias preguntas: 1) ¿Realmente fue Dios quien le dijo eso? 2) ¿Cómo sabe él que fue Dios? 3) ¿No será que se está justificando a sí mismo para hacer algo y utilizando a Dios como un escudo para evadir su responsabilidad?.

¡Aún yo siendo un cristiano convencido y comprometido, creo que estas preguntas son válidas y que no sólo las hacen los que no son cristianos sino aún los que lo somos!.

En carne propia he visto como algunos han abusado algunas veces del poder diciendo cosas del tipo: «hay que hacer esto porque Dios me dijo…» , «porque es la voluntad de Dios», «Dios me mostró que…», «Dios me mostró que nos debíamos cuadrar o casar», «Tenemos que terminar esta relación porque es voluntad de Dios aunque yo no quiero hacerlo», etc. Más aún, yo mismo he utilizado frases de este tipo y no me avergüenza decirlo porque creo que ¡el problema no son las afirmaciones como tales sino en qué contexto y con qué intención son utilizadas! Una misma afirmación puede ser cierta en un caso pero falsa en otro.

ANÁLISIS DE TRES EJEMPLOS BIBLICOS

a) El caso de Moisés (A)

Dios mismo mandó a Moisés a decirle al pueblo que él lo había enviado:

«-Yo soy el que soy- respondió Dios a Moisés-. Y esto es lo que tienes que decirles a los israelitas: “Yo soy me ha enviado a ustedes” […] Y tú, anda y reúne a los ancianos de Israel, y diles: “El SEÑOR, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ´Yo he estado pendiente de ustedes. He visto cómo los han maltratado en Egipto. Por eso me propongo sacarlos de su opresión en Egipto y llevarlos al país de los cananeos, hititas, amorreos ferezeos, heveos y jebuseos. ¡Es una tierra donde abundan la leche y la miel!» Éxodo 3:14-17.

Sin embargo, notemos que la duda por parte de otros no sólo era válida sino que era una realidad que ya se vivía así como la vivimos hoy en día:

«Moisés volvió a preguntar: -¿Y qué hago si no me creen ni me hacen caso? ¿Qué hago si me dicen: “El SEÑOR no se te ha aparecido”?» Éxodo 4:1.

Dios mismo en medio de su respuesta reconoce esta duda como válida afirmando:

«-Esto es para que crean que yo el SEÑOR, el Dios de sus padres, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me he aparecido a ti […] –Si con la primera señal milagrosa no te creen ni te hacen caso –dijo el SEÑOR-, tal vez te crean con la segunda», Éxodo 4:5-8.

b) El caso de la iglesia primitiva y actual ante «supuestas revelaciones celestiales»:

«Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús—. Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: "Yo soy el Cristo" , y engañarán a muchos». Mateo 24:4-5

«Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición! Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición! ¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo». Gálatas 1:6-10

Muchos de mis lectores dirán: «En esas épocas era más fácil saber cuándo Dios hablaba que actualmente». No estoy tan seguro de eso. Tenemos todo un compendio de La Palabra de Dios a lo largo de la historia humana: La Biblia. “Aquel que no conoce su pasado está condenado a repetirlo”.

Por esa razón, a continuación les doy mi propuesta para manejar este tema con RESPONSABILIDAD.

c) El caso de Moisés (B):

A modo de introducción a mi postura quiero que lean el siguiente pasaje:

«Moisés se fue de allí y volvió a la casa de Jetro, su suegro. Al llegar le dijo: -debo marcharme. Quiero volver a Egipto, donde están mis hermanos de sangre. Voy a ver si todavía viven» Éxodo 4:18.

Fíjense que interesante: ¡Moisés teniendo la oportunidad y la autoridad para decir «Me voy para Egipto porque Dios me dijo» prefirió asumir la decisión como suya!. Esta es mi clave personal: Aún cuando estemos convencidos de que es Dios mismo quien nos habla o nos motiva a hacer algo, ¡asumamos la responsabilidad de nuestros actos!.

Creo que de esta manera, sin dejar de «hacer la voluntad de Dios» estaremos siendo responsables con las personas que tenemos alrededor.

Cuestionar un «Dios me dijo…» nos hace sentir a veces hasta culpables e incrédulos. Sin embargo, por las razones anteriormente expuestas, estoy convencido de que no sólo es necesario sino un derecho y hasta una obligación. Sobretodo, en aquellos casos en que bajo esta afirmación las vidas de otras personas y sus decisiones terminan implicadas.

¡Que interesante saber que aún antes de Jesús y de la Ley que fue dada posteriormente a este pasaje ya este tema era un tema de actualidad que lo sigue siendo!

¿Qué te dice Dios con todo esto?. Ahí les dejo este ejercicio para resolverlo de forma personal. ¡A propósito! No se vale copiar la respuesta de su vecino. “Cada cual rendirá cuentas de sí mismo ante Dios”.

COMENTARIOS RECIBIDOS:



DANIEL ANDRES DIAZ
No voy a caer en decir que eso no puede ocurrir pero no veo un terreno fértil para aceptar la posibilidad de que Dios hable. No que Dios no pueda hablar; si no puede hacerlo, no es Dios. Pero el hecho de que pueda no significa que lo hace.Tomemos un ejemplo que la mayoría de los cristianos religiosos considerarían válido por bíblico: Dios le dice a Oseas que se case con una prostituta pero a Moisés le había prohibido que los judíos se casaran con ellas. Eso plantea una contradicción si se tiene en cuenta que dentro del cristianismo la palabra de Dios tiene carácter absoluto. Es decir, si les habló a los dos (y, como diría Darwin «what a big if»), a uno de ellos le metió un cuento «chimbo».Ahora, si ni siquiera es posible confiar en los ejemplos bíblicos de Dios habló (y la Biblia es la máxima autoridad en el cristianismo), ¿cómo alguien va a creerle a lo que diga por ahí cualquier «Perico de los Palotes» cuando hace semejante afirmación.

VICTOR HUGO RESTREPO
Juank, el tema que comenzó en esta entrada me ha inquietado mucho y quería compartirle algunos pensamientos y posturas que pueden complementar sus opiniones.

Lo puede encontrar en mi blog: http://victorcosmovision.blogspot.com/

Estaré atento a sus comentarios.

VIC EL HERMANO


YAMILE CORREA
Buen día a todos, Pienso que es totalmente cierto aquello de “Dios me dijo” y cada uno ha sido victima de la intervención de opiniones por otras personas en nuestras vidas cristianas, si bien hay que contar con un guía o apoyo espiritual para crecer o ser orientados, pero en cada situación hay que saber discernir por medio de nuestra relación intima con Dios.

Cada uno debe asumir como lo dice Juan Carlos, nuestras responsabilidades y tomarlo siempre como un “Dios me dijo” con el pretexto de buscar la aprobación de los demás.
Saludos,

KRISTINA DIAZ

La Voz de DIOS

Primero me llama la atención el tema mismo, este no es un tema del que se discuta mucho, aunque creo que a varios nos resulta complicado eso de andar exclamando “Dios me dijo” con tanta comodidad, comodidad que a la verdad resulta en incomodidad para muchos, por lo “pretencioso” que puede sonar para oídos poco adiestrados en esto del lenguaje evangélico. Lo segundo es que dentro del tratamiento del mismo, se mencione el asunto IMPORTANTISIMO de la responsabilidad personal, clave en relación directa con el hecho de que somos seres que deciden constantemente tanto sobre temas trascendentales como sobre banalidades que ocupan nuestra vida, y sin embargo el decir “Dios me dijo” o por el contrario “el Señor no me ha respondido al respecto” o ¿qué hago si Dios no me ha dicho nada? Se convierten en escudos o en muletas, para nuestro andar diario, y en el peor de los casos en un desagradable habito para no asumir el maravilloso regalo de la LIBERTAD personal, libertad que para muchos resulta incomoda por que los “obliga” (estamos obligados a ser libres, en virtud de SU naturaleza creadora) a enfrentar la vida tal como viene. Al respecto comparto y valoro la siguiente clave: Esta es mi clave personal: Aún cuando estemos convencidos de que es Dios mismo quien nos habla o nos motiva a hacer algo, ¡asumamos la responsabilidad de nuestros actos!

Por último reflexionaba sobre uno de los posibles trasfondos que hay sobre este tema, y me preguntaba ¿Qué es lo que lo hace tan molesta en algunas ocasiones esta frase? Y llegue a la conclusión que lo que parece molesto es el contexto en el que se utiliza. ¿A qué me refiero con esto de contexto? Pues al hecho de que si bien es totalmente cierto que DIOS HABLA, y habla actualmente al corazón de cada hombre * lo cierto es que abusamos de SU SANTO nombre y vamos diciendo por ahí que “Dios me dijo” en referencia a temas de los cuales EL nos ha capacitado para que tomemos decisiones solos, temas como el noviazgo que aunque resulta de vital importancia, creo que hemos sobre dimensionado, llegando a compararlo con nuestra preciosa herencia la cual de plano es espiritual y no ¡morenito de 1.70 de altura con hermosos ojos y cabellos negros! Creo que los parámetros estan diseñados y su invitación es a movernos con libertad en este como en cualquier otra cantidad de temas dentro de esos parámetros, en eso consistiría la libertad. Además para eso hemos sido dotados de gusto, de criterio, de emoción, en fin, dotados para decidir. Por ultimo y enfatizando la posición anterior creo que con demasiada frecuencia olvidamos el llamado a no hacer “uso” de su santo Nombre en vano. Por el contrario vamos “usándolo” sin ninguna reverencia. Creo que a veces somos tan informales que parece que olvidáramos que SU NOMBRE es sagrado. Vanalizamos la trascendente expresión “Dios me dijo”, haciéndonos cómplices de cotidianizar lo eterno y eternizar lo cotidiano.

Kristina Díaz.


*Al respecto debería pensarse detenida e inspiradamente sobre el hermoso don de Profecía, don que para muchos dejo de existir en la iglesia actual o que por el contrario ha sido mal utilizado. Pero que es una realidad de Su Espíritu, una realidad que esta disponible para todos sus hijos, pues así como aplica para el pueblo, aplica para cada individuo, aquello de que sin visión o “profecía” no hay dirección. ¡Cuantos hijos andan deambulando por ahí, sin visión personal, sin confirmación de sus dones, sin instrucciones, sin coordenadas, porque sencillamente se nos olvido que ÉL también prometió que nos daría consejo, nos mostraría el camino y velaría por nosotros! A cuantos nos resulto más sencillo cortar de la mano al profeta, quedándonos con una mano –ejemplificación de los dones ministeriales- amputada o mejor aun con dedos súper desarrollados que hacen todo por sí solos.

5 comentarios:

Daniel Andrés dijo...

No voy a caer en decir que eso no puede ocurrir pero no veo un terreno fértil para aceptar la posibilidad de que Dios hable. No que Dios no pueda hablar; si no puede hacerlo, no es Dios. Pero el hecho de que pueda no significa que lo hace.

Tomemos un ejemplo que la mayoría de los cristianos religiosos considerarían válido por bíblico: Dios le dice a Oseas que se case con una prostituta pero a Moisés le había prohibido que los judíos se casaran con ellas. Eso plantea una contradicción si se tiene en cuenta que dentro del cristianismo la palabra de Dios tiene carácter absoluto. Es decir, si les habló a los dos (y, como diría Darwin «what a big if»), a uno de ellos le metió un cuento «chimbo».

Ahora, si ni siquiera es posible confiar en los ejemplos bíblicos de Dios habló (y la Biblia es la máxima autoridad en el cristianismo), ¿cómo alguien va a creerle a lo que diga por ahí cualquier «Perico de los Palotes» cuando hace semejante afirmación?

JUAN CARLOS RESTREPO BOTERO dijo...

Dani, gracias por su opinión a mi entrada. Muy interesante su punto de vista y me sorprende gratamente que su opinión no haya caído en absolutismos. En otras palabras, me gusta ver una opinión madura aunque no necesariamente esté de acuerdo con todos sus planteamientos. Eso es precísamente lo que quiero que hagan mis lectores: opinar de forma tal que se propicie el diálogo.

Esperaré recibir más comentarios para luego poder seguir escriiendo sobre este tema a partir de lo que usted y otros me aporten

Un abrazo!!

Anónimo dijo...

Juank, el tema que comenzó en esta entrada me ha inquietado mucho y quería compartirle algunos pensamientos y posturas que pueden complementar sus opiniones.

Lo puede encontrar en mi blog: http://victorcosmovision.blogspot.com/

Estaré atento a sus comentarios.

VIC EL HERMANO

Yamile Correa dijo...

Buen día a todos,
Pienso que es totalmente cierto aquello de “Dios me dijo” y cada uno ha sido victima de la intervención de opiniones por otras personas en nuestras vidas cristianas, si bien hay que contar con un guía o apoyo espiritual para crecer o ser orientados, pero en cada situación hay que saber discernir por medio de nuestra relación intima con Dios.
Cada uno debe asumir como lo dice Juan Carlos, nuestras responsabilidades y tomarlo siempre como un “Dios me dijo” con el pretexto de buscar la aprobación de los demás.
Saludos,

Anónimo dijo...

Es un asunto muy delicado, cuando nos referimos a: "Dios me dijo", porque muchas personas lo utilizan para manipular sentimientos, situaciones o circunstancias.

Dios es nuestro Padre, y como buen Padre le gusta hablarle a sus hijos, como cualquier Padre terrenal lo hace, y un hijo siempre va a reconocer la voz de su progenitor, desde los primeros días de vida aprender a reconocer esa voz. Nuestra intimidad con el Señor debería de ser de tal magnitud, que podríamos reconocer su voz. Como dice el texto en la escritura: "Mis ovejas oyen mi voz y me siguen". Ese es mi sueño, llegar a escuchar la voz de mi Padre sin DUDAR, de que fue Él quien me habló.

Mi invitación es que todos prosigamos a tener esa comunión Papa e hijo con el Señor, sin entrar a debatir si Dios hablo o no hablo en el pasado, es un Dios personal y REAL.